“Al final de este viaje…”

Difícil es encontrar una respuesta a la pregunta: ¿Y después de que se gradúe qué va a hacer? Creo que muy pocos tienen claro esto. El día siguiente al grado, por lo que he podido vivir en carne propia y lo que me han contado, la sensación es de profunda confusión.

Sientes que hay muchas cosas en tu cabeza y que el cuerpo pesa, (seguramente también por la resaca de la noche anterior). Sin embargo, creo tener una respuesta mas o menos sensata para explicar esa situación en especial. Una vez alguien me decía: “el cartón pesa”, algo absolutamente cierto. Aunque en mi universidad no tanto, por mucho el papel Kirmberly pesará 1 gramo; aún así, digo que pesa porque una vez sales del Salón Comunal (entiéndase Auditorio Central en mi Universidad), empiezas a escuchar “felicitaciones, ojalá consiga trabajo pronto”, “jum! y con lo difícil que está conseguir empleo” “¿ya tiene trabajo?”.

No sé si piensen lo mismo que yo, pero son esas frases las que generan esa pesadez. Uno tratando de asumir que eso es verdad, que uno ya es profesional, que ya no podrá seguir siendo mantenido por sus padres porque tarde o temprano empezarán a recordarle la propaganda de “bombril”, y la presión social diciendo serás una estadística más, de desempleo.

¡Por Dios! A caso ¿es posible sentirse bien después del grado con tanta mala onda por ahí rondando?. Seguramente sí, porque finalmente no volverás a ver a esos personajes agradables, como el amado profesor de los proyecticos, el discurso cacofónico y con voz de cura de pueblo… Será el final de ese viaje de 5 años, para empezar otro hasta el final de los días. Realmente no tan apocalíptico, pero si como la canción: “al final de este viaje comienza un camino, otro buen camino” para que seas capaz de ser feliz haciendo lo que se quiere.

Juan N