“QUE FLOREZCA LA MEMORIA”

Nota Escrita para la Cátedra Periodismo para el Desarrollo.

Hace 26 años en Colombia nació un partido político que, por un lado, escribió el capítulo de la historia en que el país estuvo cerca de lograr la paz; y, por el otro lado, el más inhumano y violento: el capítulo, olvidado, del genocidio de la Unión Patriótica.

La Unión Patriótica, UP, surge en el marco de los diálogos de paz en 1985, entre el gobierno del entonces presidente Belisario Betancourt y la guerrilla de las FARC. La propuesta de un frente político amplio del que hicieron parte diferentes sectores de la sociedad, entusiasmó a la población civil para participar de forma activa de este proceso. Estos acuerdos de cese al fuego y reintegro a la vida civil y política, por parte de la guerrilla, generó una gran expectativa de paz en la sociedad colombiana, hasta que miembros de organismos del Estado con ayuda de grupos armados ilegales de derecha (paramilitares), comenzaron a exterminar sistemáticamente a los militantes y simpatizantes de la UP.

De esta manera, las esperanzas de un pueblo que buscaba la paz por medio del dialogo, se desvanecieron entre la rabia y las balas de los victimarios, quienes silenciaron a miles de personas por el simple hecho de querer ejercer su derecho político, en aras de una sociedad más equitativa y justa.

Ante la respuesta violenta por parte del Estado, la guerrilla optó por volver a las montañas, sin embargo la Unión Patriótica seguía en ‘pie de lucha’. De la mano de intelectuales, estudiantes, amas de casa, campesinos, gente del común; este partido político continuó en su batalla, siempre desde las urnas y los escenarios democráticos de discusión, por lograr lo que en un principio se habían propuesto, un país sin guerra. La respuesta: asesinatos, desapariciones y exilios.

Mientras crecía el rechazo de la sociedad por el asesinato de importantes líderes de la UP (Jaime Pardo Leal, José Antequera y, el último candidato presidencial, Bernardo Jaramillo Ossa), también crecía el temor, pues sabían de lo que eran capaces los ‘enemigos’ de la paz. Muerte tras muerte el genocidio político era inminente.

A raíz de estos acontecimientos y la segura impunidad del caso, un grupo de defensores de derechos humanos (CREDHOS – Barrancabermeja) junto con Aida Bella (militante de la UP) y Jael Quiroga (defensora de Derechos Humanos), decidieron conformar en 1993 en la ciudad de Bogotá, la Corporación REINICIAR, la cual se encargaría de mantener viva la memoria de la Unión Patriótica y, al mismo tiempo, de denunciar el exterminio ante instancias internacionales:

“Luego de desplazarse a otras ciudades del país y de ser refugiados en el exterior, algunos de sus miembros se reúnen nuevamente en Bogotá, con el compromiso de reiniciar en la búsqueda de justicia y la realización de los derechos de todas y todos…”, narra el sitio web de la corporación.  Y, en el marco de ese reiniciar, fue que el caso de la UP llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH,  donde actualmente se encuentra en proceso de esclarecer de los hechos, a fin de garantizar una verdad, justicia y reparación integral por parte del Estado Colombiano.

En busca del reconocimiento y la memoria…

Desde sus inicios la corporación REINICIAR (1993) ha venido organizando diversas acciones públicas para denunciar el genocidio y conservar la memoria. Por eso, año tras año se realizan diferentes actos simbólicos, que les recuerdan a los ciudadanos que hace algunos años existió en Colombia un movimiento político que tuvo una idea de paz, pero debido a las complejidades que implica vivir en una sociedad, en la que las diferencias son poco toleradas y reconocidas, tuvieron que olvidar, casi que obligatoriamente, esa idea ‘utópica’ de un país en paz.

En este contexto, la corporación inauguró 15 regionales a lo largo del país, a través de las cuales promueve y defiende los Derechos Humanos, no sin olvidar el objetivo principal que le dio origen: mantener viva la memoria de las víctimas del genocidio, por medio de acciones simbólicas que sensibilicen a la sociedad, con el fin de garantizar la no repetición de los hechos. Un ejemplo de esto es la regional Tolima, que hace presencia en la ciudad de Ibagué desde el 2006 y, desde ese entonces, cada 11 de octubre se dedica a contarle a los Ibaguereños que transitan por la carrera tercera de lo que “fue, es y seguirá siendo la Unión Patriótica”, según cuenta Venus Quiroga, coordinadora regional de REINICIAR.

Es así, como durante cada año de los cinco que tiene la corporación de estar en Ibagué, se ha venido realizado una exposición fotográfica en la que “aparecen los miembros de la UP con sus familias, amigos, compañeros; en su cotidianidad, en sus trabajos (…) como verdaderamente eran, personas del común que veían en la Unión Patriótica una esperanza”, agregó la coordinadora regional de la corporación.

Por eso, para Venus Quiroga, es de “tanta trascendencia que los ciudadanos sepan y entiendan lo que ocurrió con la UP, pues se trata de un caso único a nivel internacional (…) Es algo que no puede volver a ocurrir, por eso el lema de este acto simbólico que ‘florezca la memoria’, que no se olvide este genocidio, esta tragedia tan barbará que sufrió ésta pobre gente, única y exclusivamente, por  ejercer su derecho político, por apostarle a la paz”, según explica ella. Pues además considera que “es necesario que la gente sepa, verdaderamente, qué era la Unión Patriótica, qué es y que será, porque como le digo esto todavía no ha muerto”.