Lord Uribemort: carta abierta a J.K. Rowling

Apreciada J.K., le escribo aunque sé que nunca me va a leer. Sin embargo, no quiero dejar pasar esta oportunidad, al menos por si algún escritor con su mismo genio se cruza con esta columna, y se le ocurre continuar la saga. Al menos esta vez con un toque del realismo mágico colombiano.

Foto: Tomada de internet.

Foto: Tomada de internet.

El diario ‘El Proxeneta’ (versión criolla de ‘El Profeta’), publicó una noticia que ha conmocionado al mundo mágico y político. Según la información, en los próximos días Ivan Cepotter, un osado mago de gafas ovaladas y una cicatriz en el alma, por el asesinato de su padre, revelará contundentes pruebas en contra de quien otrora podría ser nombrado. Ahora no. Uribemort.

Este malvado mago, “el que no debe ser nombrado”, será expuesto ante los demás hechiceros y magos en el recinto principal de la Escuela de Animagos. Sí. En Colombia hay una escuela especial para este tipo de magos que se transforman, principalmente en ratas, camaleones, lagartos y demás animales rastreros. Pero no nos desviemos del tema.

Como lo dije Cepotter, hará contundentes denuncias sobre una red de mortífagos, que al servicio del señor de las sombras, se dedicaron a descuartizar muggles y magos durante varias décadas. Léase pobres y políticos de oposición. Al joven mago se le ha intentado acallar en repetidas ocasiones, sin embargo esta vez aliados del que-no-se-puede-nombrar, han ido más lejos.

Con una serie de trucos, hechizos y artimañas, estos servidores del innombrable han logrado que los decretos mágicos sean cambiados, para que el arriesgado mago no pueda nombrar a Lord Uribemort (antes conocido como Álvaraco) en su intervención.

Las denuncias también apuntan a que, el señor de las tinieblas del Urabá, rompió varias reglas del mundo mágico. No contento con haber conformado esta red de mortífagos, fue capaz de fraccionar su alma tantas veces que se calcula la existencia de más de 30 mil horrocruxes. Es decir, asesinó a más de 30 mil personas con ayuda de su ejército privado, a quienes les permitió Convivir en cercanías a su centro de operaciones, El Uvoldimo.

Imagen: Stefania Vargas

Imagen: Stefania Vargas

Según, información recolectada por Ivan Cepotter, los horrocruxes esta vez fueron escondidos en piezas tan ordinarias como el mismo Innombrable. Temen que uno de ellos sean las gafas de Bobulio. Tal vez por eso ve tan distorsionada la realidad y le nubla el pensamiento. Hay quienes dicen que el inquisidor Alejandrus Malffoñes también es protector de uno de ellos, de ahí su actitud reaccionaria.

En el mundo del realismo mágico todos están expectantes. Al mejor estilo de un partido de Quidditch, cada uno asegura su balcón. Sólo que en esta ocasión no será para presenciar un partido, sino un duelo ¿A muerte? Tal vez no directamente. A diferencia de Voldemort, nuestra versión macondiana, Uribemort, prefiere que sus enemigos mueran a manos de su ejercito de mortífagos y no suyas. Sería un desgaste para él estar, motosierra en mano, descuartizando cuanto valiente mago se le enfrenta.

No siendo más el motivo de la presente, estimada escritora J.K. Rowling, debo abandonar mi lugar. Me dicen que Uribemort se ha hecho con el mapa del merodeador. Anda haciendo travesuras y como corresponsal de “El Proxeneta” debo ir en su búsqueda.