Ibagué, el fracaso que seremos

Foto: Leonardo Gil

Foto: Leonardo Gil

El cinismo de Rubén Darío Rodríguez, mezclado con su oportunismo, es un irrespeto con los ibaguereños y esta nueva generación de jóvenes, que soñamos con una ciudad de verdad. No el desorden de territorio que el Partido Liberal se ha encargado de construir en estos años. Lamentable realidad.

De niño siempre pensé que al crecer Ibagué, la capital musical, sería eso: una Capital. Con varios museos, parques bien organizados, calles y andenes amplios, un sistema de transporte del que pudiera hacer uso. Sin embargo, la realidad de la ciudad parece ser la misma. Una ciudad sin una ruta que seguir, planeada, organizada, realmente más linda.

Como ibaguereño, me parece indignante que el señor Rodríguez que tuvo dos periodos en la Alcaldía, en los que la ciudad no avanzó nada, pida disculpas por haber apoyado a ‘Chucho’ Botero y luego al no muy ágil alcalde, Luis H. No acepto, además, que después de sus mandatos, en los que “construyo” una avenida (fantasma), pretenda llegar de nuevo al Palacio Municipal.

Si hay quién tenga la culpa del estado actual de la ciudad y su pobre desarrollo, es él y los otros alcaldes liberales que llegaron son su apoyo. No puedo creer que durante estas casi dos décadas, que el partido liberal ha estado en el poder, en Ibagué sólo podamos decir que las grandes obras de infraestructura y para fomentar el desarrollo, sean la peatonalización de la carrera tercera, los centros comerciales construidos y el viaducto del Éxito. ¡Ah, claro! Y la avenida que necesitaron de dos periodos para terminarla.

Las calles siguen siendo las mismas, hasta con los mismos huecos. Podría manejar mirando hacia atrás y esquivarlos, son parte de nuestra memoria. Sus planes de desarrollo le han servido a la ciudad para avanzar “un poquitico”, como dice el profesor súper O, en temas en los que otras ciudades más pequeñas ya nos llevan años.

Siento cólera al tener que leer y escuchar en los medios locales, que Rubén Darío y sus discípulos quieren seguir trepados, porque esa es la palabra, en la Alcaldía. Los mismos con las mismas, y poniendo falsas figuras de renovación como Jhon Esper Toledo, que seguramente de ser elegido, hará lo mismo que Rodríguez, Botero y su mentor Luis H, terminar de llevar a Ibagué, nuestra ciudad, al abismo.

Si todos estos nefastos sujetos hubieran tenido o tuvieran visión de ciudad, Ibagué debería ser la Capital Musical. Con una oferta cultural más amplia, avenidas y andenes para todos, no sólo para los carros; un sistema integrado de transporte eficiente, organizado; una movilidad fluida; calles limpias; centros culturales y deportivos de calidad; un sistema de transporte masivo. Pero no, hay que decirlo somos una ciudad atrasada.

Por eso, y muchas otras razones de honestidad, estos politiqueros, porque eso es lo que son, deberían apartarse. Abrir camino. En la ciudad hay muchos jóvenes que quieren o mejor, queremos transformar a Ibagué. Queremos una ciudad en Flor permanente, donde nuestros abuelos, padres, sobrinos e hijos puedan crecer con las dinámicas propias de una urbe, digna de mostrar al mundo.

No acepto que la gente diga: “no hay con quién”, porque si existen. Líderes que realmente quieren una renovación política pero, también urbana, social, cultural. El problema es que como lo dije en una columna anterior, muchos tienen la mala costumbre de votar por quien le dé el tamal con copete. Eso tiene que cambiar. No podemos seguir aceptando comida y tejas a cambio de progreso. Ibagué avanzará, cuando esa clase política vieja, mañosa y de una miopía tercermundista salga del poder.

Ibagué tiene todas las condiciones para ser una ciudad pujante, líder. Con un sistema de transporte masivo (tranvía, cables aéreos), buses accesibles a discapacitados, avenidas grandes, y todo lo que no somos, gracias a la ineptitud de quienes se han dedicado por años, a hacer una que otra cosa para quedar bien con los electores y después poner su nuevo muñeco.

Es tiempo de marcar una ruta, en la que tengamos un territorio digno para todos y todas. No nos conformemos con discursos politiqueros, exijamos resultados, acciones, programas de gobierno bien planeados. Como ciudadanos jóvenes, adultos, ancianos dejemos de pensar en el puesto que puedo conseguir y mejor pensemos en la ciudad que necesitamos ser. Una ciudad de vanguardia, Ibagué innovadora.