El efecto Querubín: la política del desprestigio

Foto: Leonardo Gil

Foto: Leonardo Gil

Por: Juan Camargo*

El Querubín Rebelde es mundialmente famoso. De eso no hay duda. Es la representación más clara de la sociedad del espectáculo en la que nos movemos, él es la esfinge de la cultura popular de este país. Me atrevería a decir, Hernando Vélez Ortíz es el mejor resumen de Colombia, si fuera un libro. Es la manifestación política más clara de indignación en este país.

Una semana atrás escribí la historia de ‘El Querubín Rebelde’ para El Olfato. No me alcancé a imaginar la trascendencia que tendría esta nota en la opinión pública. Me percaté de ello cuando vi el número de comentarios y las más de 300 compartidas. (Ver nota) 

Recuerdo que la idea de escribir el artículo surgió en medio de una conversación con el director del medio digital. Le escribí al Querubín al Facebook. En la noche ese viernes me respondió. El sábado temprano lo llamé. Reconozco que tenía prejuicios y dudas sobre su historia. Por un momento saque esas ideas de mi cabeza y fui a buscarlo a su casa.

El domingo en la noche el artículo ya estaba en la web. Y el lunes se convertiría en el artículo más compartido de la semana. El efecto Querubín empezaba. Comentario tras comentario me daba cuenta que muchos lo odiaban y otros lo amaban. Lo normal con este tipo de personajes. Otros medios también tomaron la iniciativa y lo buscaron. En fin, hasta ahí es lo que un personaje de estos puede causar.

Paso la semana y apareció un video en el que ya no era uno sólo, sino dos los personajes populares que inundarían los comentarios en las redes sociales. El Querubín mas El Renegado se unían para ir juntos a la política. Alcaldía y Gobernación. Como era una noticia “taquillera” algunos medios locales tomaron el video, escribieron un par de párrafos y ya está. Al aire. Los comentarios no se hicieron esperar.

La indignación de la gente iba en dos sentidos, cómo los medios le daban importancia a este hecho y, otro cómo era posible que estos “desocupados, payasos” fueran a salir a la política. Este hecho me hizo reflexionar, gracias a la conversación con amigos, sobre el análisis que se le podía dar al ‘efecto Querubín’. Su presencia en la web, sin lugar a equivocarme, es comparable con la de una novela de horario triple A. Vende.

Foto: Tomada de ElOlfato.Com

Foto: Tomada de ElOlfato.Com. Edición propia.

 

Mientras que su “alianza política” demuestra el oportunismo y la deslegitimación de la política a su nivel más profundo. El pobre análisis de los medios locales deja ver la crisis del periodismo regional. Este es un tema debe ser analizado, discutido y mirado desde varios puntos de vista. En cierto sentido creo que es falta de perspicacia  periodística. Pero no voy a ahondar en ese tema ahora, aunque esto genere malestar entre algunos colegas.

Retomando, digo que es oportunismo porque El Renegado se le notaba muy sobreactuado en el video, era obvio que sólo quería untarse de la fama de su compañero. Al Querubín su personaje le salé natural, no lo actúa, él lo vive.

Mi experiencia tras tres horas de conversación me dice que el Querubín Rebelde personifica a Hernando Vélez, así como él es en video es en persona. Mientras que el Renegado es un acomodado, grita la corrupción pero, muchas veces ha vivido de ella. En la jerga popular “es un pati inchado”, al lado del Querubín. Él simplemente busca reconocimiento, quiere que la gente hable. No le interesa llegar a la política, me lo dijo y se lo creo.

Tiene claro que todo lo que genere polémica le favorece a su imagen, porque el mismo es controversial sin hablar. Así que es obvio que para él no pasa de ser un chiste. El Renegado, bueno eso ya es otra historia. Se le ha visto hacerle campaña a políticos de varios partidos. Su oportunismo es evidente.

Otra cara de la moneda, es que ‘el efecto Querubín’ pone en evidencia la credibilidad que ha perdido la política. Que los politiqueros le han hecho perder a la política. Seguramente existirán quienes por indignación apoyasen a estos personajes, como un castigo a esa clase política tradicional que se ha robado la ciudad como ha querido. Pero también quienes pasen por alto el hecho y crean que es un chiste más.

En el primer caso, que es el tema que quiero resaltar en esta columna, este efecto lo que demuestra es el cansancio de la gente frente a los ineptos que nos han gobernado. Eso es grave. Sí, la democracia se trata de eso, cualquier ciudadano puede elegir y ser elegido pero, cuando la gente dice que prefiere elegir a un personaje de estos, es imposible pensar que si llegasen a ganar sería una gran lección para todos. Tanto para los políticos tradicionales, como para los electores y los medios de comunicación.

Para los políticos desde ya es un mensaje claro de que estamos cansados de ellos y sus prácticas corruptas, mafiosas y asquerosas. Para los ciudadanos porque no tenemos conciencia de voto, salimos a entregarle a cualquier pintado en la pared el futuro de nuestra ciudad, sin asegurarnos que tiene las condiciones idóneas para gobernar.

Por eso Ruben Darío Rodríguez fue dos veces alcalde y Luis H. está ahora en el poder. Debemos aprender que el voto es tan importante y sagrado, que no podemos venderlo por cualquier contrato en el IBAL, IMDRI, INFIBAGUÉ o la Alcadía. La historia lo ha demostrado. Hitler llegó al poder y ya sabemos todo lo que paso.

Y por último, quise dejar la lección a los medios de comunicación, porque es necesario que en la celebración de nuestro día (9 de febrero), por un momento nos detengamos a pensar la responsabilidad tan grande que tenemos con la sociedad. Tenemos la posibilidad de formar opinión ciudadana, de hacer que quienes nos leen o escuchan puedan ver la mayor cantidad de lados de una noticia. Que el hecho no quede en el enunciado, sino que vaya más allá. Al análisis.

Este sencillo episodio demuestra como en un ejercicio de periodismo serio y responsable, el efecto Querubín, es la radiografía más clara de la sociedad en que estamos. Andrés Felipe Giraldo, politólogo y escritor lo dijo cuando lo consulté:

“Esto habla de la poca seriedad que inspira la política en Colombia. No se ve ridículo que estos personajes incursionen en la política porque la política en Colombia es ridícula per se.”

Ese es el ‘Efecto Querubín’.

*Periodista y politólogo