Lagartos de provincia

Foto: Leonardo Gil

Foto: Leonardo Gil

Descaro absoluto, la carta que la semana pasada envió, el dos veces alcalde de Ibagué, Ruben Dario Rodríguez al veedor del Partido Liberal, quejándose por los puestos  burocráticos que le quitaron en la Administración Municipal. Peor aún fue la vergonzosa respuesta Agustín Angarita, asesor del Alcalde. Ambos se sacaron los cueros al sol, como se dice popularmente. (Ver Ruben Dario denuncia masacre laboral)

El exalcalde lloriqueaba como cuando a un niño de 5 años le quitan su juguete y va a darle quejas a la mamá. Puerilmente lo llamaba matoneo laboral. Reclamaba traición por parte de Luis H. Daba patadas de ahogado. Por el otro lado, Angarita salía a defender al asustado alcalde, que no fue capaz de salir a dar la cara. Tuvo que mandar a su asesor a hacerlo. Cobarde posición. (Ver respuesta de Agustín Angarita)

El asesor aprovechó y le recordó las cuotas burocráticas que había tenido, dejo en evidencia el clientelismo (ver concepto) del que ha hecho uso este alcalde, y seguramente muchos otros mandatarios, para llegar y sostenerse en el poder. Pero este tema es tan sólo la punta del Iceberg. Más hacia el fondo está toda la red de contratos, cuotas políticas y puestos burocráticos que, en general, los políticos en Colombia están acostumbrados a tejer.

En lo local como quedó demostrado la semana anterior, se rifan secretarias de despacho como si se tratara de cualquier puesto ambulante, que puede ser dirigido por cualquier fulano que aparezca. Ya sabemos entonces porque la ciudad en casi dos décadas de gobierno del partido Liberal está tan atrasada. Las secretarías se reparten a dedo. El que este político diga ese va, sin importar su hoja de vida, estudios, experiencia en el sector.

Pocas veces, han acertado en poner un secretario o secretaria de despacho que reúna las condiciones necesarias para llevar a cabo una buena labor. Ya vemos lo diligentes que han resultado los secretarios de infraestructura, transporte y movilidad, cultura en esta administración. Escándalos, ineptitud, calles rotas, caos vehicular. En fin, un largo etcétera.

Los lagartos se multiplican donde hay tanto insecto

fachada

Ya yendo más al fondo, hay una verdad que salta a la vista pero todos adoran ignorar. Los contratos que se reparten a diestra y siniestra en las diferentes oficinas y entidades territoriales que maneja la alcaldía. Nadie dice nada, porque “es que ese contrato me está dando de comer, gracias a tal político que me lo consiguió”.

En serio, hay vida más allá de trabajar en la alcaldía. No creo que sea la única entidad que contrate. Ah! Lo olvidaba, ninguna administración se ha tomado en serio el tema del desempleo. Es más conveniente comprar votos mediante contratos, que ayudar a generar puestos de trabajo digno y estables. (Esto me acuerda de mi primera columna: Inmadurez del oportunismo)

Pero, miremos más en detalle. Estos contratos que duran 1 año generalmente, o de 2 a 6 meses en épocas electorales como esta, muchas veces, al mejor estilo guerrillero, tienen vacuna. Las personas tienen pagar “el favorcito” al político que lo consiguió. Como me lo contó alguien cercano al concejo y la administración municipal, “hay cabildantes, padrinos políticos y hasta funcionarios, que consiguen los puestos pero le cobran a la gente un porcentaje” del salario. ¿Se puede ser más infame?

Hace unos dos años conocí un ingeniero que tenía que pasarle 300 mil pesos mensuales a un político liberal, por haberle conseguido el contrato. En mi concepto, algo ética y moralmente reprochable tanto para quien accede a este tipo de chantaje criminal, como para el que cobra la vacuna.

No estoy diciendo que sea el caso de los personajes que esta semana se sacaron “los trapos al sol”. Porque seguramente sus sueldos y pensiones les permitan tener una vida cómoda, sin tener que recurrir a estás terribles prácticas. Pero si es el caso de otros políticos, o hasta secretarios que piden la “pruebita” a las mujeres para poder ser contratadas.

Por último, no quiero dejar pasar esta oportunidad para decir dos cosas:

Uno: recordar a quienes me leen, que la mejor manera de cambiar esta ciudad es sacar de la alcaldía a estos politiqueros y sus sucias prácticas clientelistas. La mejor manera de hacerlo, en las próximas elecciones vote por quien crea que realmente va a marcar una ruta diferente.

Dos: Gracias a las 8 mil personas que han visitado mi blog y leído mis columnas, si tienen alguna información que quieran compartir conmigo se pueden poner en contacto a través de mis redes sociales.

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Gracias por leer, gracias por compartir.

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