El ‘imaginario’ de los ibaguereños

Foto: Leonardo Gil

Foto: Leonardo Gil

Los ibaguereños son inocentes, incapaces de elegir, ilusos y hasta esquizofrénicos. Al menos ese es el mensaje que los políticos y la policía le envían a los ciudadanos, cada que salen a dar declaraciones en los medios de comunicación. Impolutos todos, nos tratan como si fuéramos la escoria que algunos de ellos son.

Ciudadanos de a pie, trabajadores, estudiantes y gente que quiere ver mejor esta ciudad, somos tratados como si el problema fuéramos nosotros. Peor aún, nos toman como ingenuos, pretendiendo engañarnos con falsos discursos de renovación y cambio. Basta ya. Los ibaguereños nos cansamos de ustedes. Les exigimos respeto, resultados y honestidad.

Eso de que la inseguridad está en el “imaginario colectivo”, es sólo un argumento insulso para justificar un plan de seguridad fallido. No creo que los ibaguereños hayamos llegado al punto de una esquizofrenia colectiva para imaginarnos que hay ladrones por todo lado, y fingir que se nos pierden nuestros objetos personales.

Tal vez el comandante Camacho habla desde su experiencia personal. Acostumbrado él a relacionarse desde su camioneta blindada con ilustres personajes, honestos y transparentes como el alcalde Luis H. Rodríguez. Claro, lo suyo está en otra esfera. Mágica y averiada, porque sólo le muestra un futuro muy lejano. Cuando él ya no sea comandante.

Aunque si uno lo piensa bien, tal vez Camacho tenga razón. Sí somos una sociedad con problemas. Somos los únicos que elegimos dos veces a un fulano que nos engaña con una avenida de mentiras. Después lo ponemos en el congreso y de ñapa, premiamos al partido que lo patrocina con nuestro silencio, al dejar que lo elijan de nuevo como candidato a la Alcaldía. Somos de un absurdo, que seguramente vuelve al palacio del serrucho.

Posiblemente, nuestro imaginario colectivo sólo esté asociado, de manera extraña, con los ladrones y siempre pensemos que nos roban. El comandante sabrá porqué lo dice. A lo mejor, él en su sabiduría política nos querrá enviar un mensaje subliminal. No lo sé.  A lo mejor y soy muy joven para saber si en los gobiernos anteriores los robos eran iguales. Claro en la calles.

No sabremos con certeza qué es lo que pasa por el imaginario del comandante. Mucho podría uno divagar al respecto. Pero no creo que sea justo con el lector, ni con mis dedos seguir desgastándose con eso. Aquí lo cierto, es que como muchos ciudadanos, estamos hasta el copete de no poder salir a las calles y utilizar nuestro celular con tranquilidad, andar con nuestro bolso sin estarlo sosteniendo como si sufriéramos de paranoia.

Lo que exigimos es que no se nos siga mintiendo. Sean serios. Y nosotros ciudadanos dejemos de ser tan ingenuos y creer en todo lo que nos proponen en tiempos de campaña. Ningún alcalde, de los que ha pasado por el palacio municipal ha pensado en Ibagué, y ninguno de los precandidatos, que reciben el apoyo de las grandes maquinarias electorales, quiere que esta ciudad avance, despierte, esté mejor, tenga seguridad humana, y toda la cantidad de cosas que se inventan para ser elegidos.

Lo único que, subjetivamente, uno podría concluir es que quieren ser alcaldes para cambiar de casa, auto y enviar a sus hijos a Taiwan, Canadá o Estados Unidos. Pero bueno, seguro eso también está en el imaginario. Eso no pasa. Ruben Darío, Álvaro Ramírez, Jorge Tulio, Chucho Botero y Luis H. Rodríguez, salieron de la alcaldía con las mismas propiedades que cuando enteraron.

Es una simple opinión. Como dijo el jefe de prensa de la alcaldía “pero como esa opinión no va a ser pedida”, que elijan a Ruben Darío Rodríguez o a John Esper Toledo como alcalde. Al final, para qué querer vivir en una ciudad mejor, si podemos irnos para otra. Ibagué está destinada al fracaso, es lo que merece.

Sin embargo, si usted es de los que como yo piensa lo contrario, entonces lo invito a que hagamos algo: cuando le ofrezcan un puesto, plata, tamales o algo a cambio de su voto, no le de miedo, diga quién se lo ofreció. Cuéntele a su vecino, amigo, colega quién es ese corrupto, sino lo hace entonces váyase de la ciudad y déjenos a los honestos construir una ciudad de verdad.