¿Por qué leer? Para probarnos en otros ambientes

 

“… leemos (…) para probarnos en otros ambientes

y en especial para ser, vicaria pero efectivamente,

al menos durante algunas horas o algunos minutos, otros”.

– Jorge Volpi –

Leer es descubrir nuevos mundos e ideas. Es pasar por la imperiosa necesidad de adentrarnos en otras realidades, conocidas o desconocidas, y de esta manera desafiar a la mente con la incertidumbre de las letras. Es decir, por medio de la lectura le damos forma a nuestros pensamientos, construimos y reafirmamos nuestra subjetividad y la ponemos en diálogo con el otro.

Un libro por pequeño o grande que sea, tiene la capacidad de transformar nuestro sistema de creencias, pensamientos e ideas sobre temas en particular. Como lo plantea Calvino (1981), la lectura [de un clásico] –o cualquier libro, digo yo– puede llegar a dejar huellas en nuestro subconsciente que determinen la manera como entendemos el mundo.

Inclusive, desde una visión sociológica, leer implica contribuir nuestro capital cultural al poder poner en discusión nuestros propios pensamientos, pues de esta forma estamos elaborando nuevos conceptos sobre la realidad y el entorno en que vivimos. Sea ficción o no ficción lo que leemos, enfrentarnos a un libro siempre supone estar abiertos a algo. A pesar de que un texto nos depare una ruta lógica y secuencial de las ideas que se pueden encontrar allí, siempre una hipótesis traerá otra y otra, con las que se reafirma la primera o se desvirtúa.

En la medida en que vamos acumulando nuevas lecturas y nuevas experiencias, nuestro pensamiento tiene la posibilidad de empezar a entender el mundo de una manera diferente. Es definir un lugar de enunciación –siempre en construcción– desde dónde vamos comprehender y entender la realidad.

Cada libro es una experiencia nueva, así como enfrentamos a un mismo texto una y otra vez, trae consigo nuevas interpretaciones. Como lo refiere Calvino (1981) y luego Volpi (2011), es apreciar muchos más detalles y entrar en contacto con el otro. Leer para aprender a descifrar el ser humano, a entender su comportamiento y la relación con el entorno.

Por medio de la lectura tenemos la posibilidad de reafirmar ideas que ya estaban en nosotros, pero que aún no podían ser validadas “académicamente” o “científicamente por alguien. Es ponernos en contexto como sujetos para saber que somos producto de la cultural del texto, que somos un texto en sí.

En la lectura nos encontramos con nosotros mismos y con el otro. Dejamos de ser nosotros mismos para intentar ponernos en el papel del otro. En cierto sentido, es brindarnos la oportunidad de vivir la otredad, de pensar en qué siente el otro, y por qué no de sentirlo.

Cuando nos enfrentamos a la lectura, estamos desnudando nuestra subjetividad ante el otro, así no lo percibamos, porque estamos estableciendo una relación incógnita con el libro, con los pensamientos allí plasmados, con un alguien. Leer es el acto más humano.

No necesitamos ver letras para ver un texto, porque los humanos somos “símbolos mentales” (Volpi, 2011), y esto implica que todas nuestras interacciones están determinadas por una lectura del otro. ¿Por qué leer? Porque es la manera en que nos relacionamos.

BIBLIOGRAFÍA

CALVINO, Italo. POR QUÉ LEER A LOS CLÁSICOS. Italia: Ediciones Siruela, 1981.

VOLPI, Jorge. LEER LA MENTE. El cerebro y el arte de la ficción. Madrid : Alfaguara, 2011.