¡I N S E N S A T E Z!

Nicolas Maduro, Presidente de Venezuela (dictador o no como le quieran ver) -y quien ejerce funciones de jefe de Gobierno y Estado- le da una clase de teoría del Estado, Relaciones Internacionales, teoría política, comunicación política, y podría hacer un listado de todas las materias que de ahora en adelante en las Facultades de Ciencia Política, este hecho diplomático será tomado como referente para ejemplificar de manera muy didáctica sobre lo que NO (N O) debe hacer un jefe de Estado, en materia de diplomacia bilateral. Ver vídeo

Insensatez lo que está pasando. Un Presidente odiado por medio mundo, al que la mayoría de países considera un dictador, y comete todos los errores posibles en su manera de relacionarse con otros estados, termina siendo el “profesor”, en esta materia con el presidente de un país democrático, que se jacta de ser un ejemplo en materia diplomática, pero que ahora terminó, sí, cometiendo los mismos errores del régimen de Maduro.

Insensato que el extremismo ideológico, paradójicamente, que caracteriza al régimen de Nicolas Maduro, sea ahora la gran lección y arma que usa para darle un vuelco a las Relaciones Diplomáticas con Colombia, porque este presidente (Iván Duque) es igual o peor que Maduro en el manejo de dichas relaciones. Sí. Maduro tiene la razón, aunque no lo queramos reconocer.

Aclaro que no estoy defendiendo a Nicolas Maduro ni a su régimen, porque sí es una dictadura lo que hay en ese país (no muy lejana de la realidad que ahora tenemos en Colombia), pero como dice el adagio popular: “al Cesar lo que es del Cesar”. Y en esta ocasión, Maduro se llevó a Duque por los cuernos y está sacando todo el provecho de la situación para hacer quedar al Estado colombiano como incompetente, insensato y extremista (cosa que también es verdad). Dio en el clavo.

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Maduro, para el pesar de muchos, le dio una lección diplomática a Iván Duque de respeto por los procedimientos internacionales, a pesar de las diferencias ideológicas, económicas y políticas que pueda tener en este momento con este país.
Si eliminamos su estilacho para hablar, creo que Maduro tuvo, al menos en esta ocasión, mejores asesores en relaciones internacionales que el Presidente de Polombia, la República “democrática”. Lamentable que un régimen como el de Venezuela termine dándole lecciones de respeto por los protocolos y las leyes internacionales a un país que se dice democrático.

Hay que ser muy bruto para pedir la extradición de una delincuente a un presidente que oficialmente no es el presidente. Lo queramos o no, el presidente de ese país es Maduro, ‘el dictador’. Aunque sabemos que a la clase política colombiana no le conviene que Aida Merlano llegue a hablar sobre las empresas criminales de compras de votos.

El gobierno de Colombia en un acto de dignidad y respeto por el pueblo que representa, debe corregir dicha situación. Restablecer relaciones consulares con Venezuela y realizar la extradición de Aída Merlano, ex senadora y criminal prófuga de la justicia colombiana, por hechos de corrupción electoral.